Evitas los espejos.
Se te hiela la sangre cuando ves su sombra, en ti, en otros.
Y piensas que la vida te espera, aquí, o en otra esquina.
La buscas y no hay suerte.
El mal verdadero.
No creo en Madame Bovary porque Emma Bovary soy yo.
Evitas los espejos.
Se te hiela la sangre cuando ves su sombra, en ti, en otros.
Y piensas que la vida te espera, aquí, o en otra esquina.
La buscas y no hay suerte.
El mal verdadero.
No creo en Madame Bovary porque Emma Bovary soy yo.